Hoy ha sido un día duro aquí en la unidad de trasplantes, aunque Nacho sigue bien. Sin fiebre, con mucositis pero estupendamente para estar en el día + 4. Sinceramente, hoy no pienso mucho en lo que sucede en esta habitación. Sólo pienso en Nora, en las madres y en sus hijos...Ser madre es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Ayer hablé con Nora, y se perfectamente que a pesar de tener sólo 2 años sabe que sus padres se han ido temporalmente, y que llevan haciéndolo casi un año. Incluso me arriesgaría a creer que Nora nos echa de menos, y cuando se pone triste intenta no pensar en ello: se pone a ver dibujos, hace puzzles...
Cada día tengo más ganas de verte...
Sin embargo, lo que más me sorprendió cuando fuí madre es que a los hijos no les quieres más que a tu vida desde el momento del parto, eso es un mito... Eso es mentira, y creo que es uno de los principales motivos por los que muchas mujeres se deprimen después del parto. De hecho creo que deberían dejar de mitificar tanto la maternidad, en fin...eso son otros temas.
Cuando nació Nora lo pasé muy mal, porque las expectativas que me había hecho de lo que podía ser tener un hijo no se cumplieron. Me sentía tan atrapada!! y lo peor...no había vuelta atrás. Ella tampoco me lo puso muy fácil...Nora... eras una llorona, !!!. Primero, cuando me di cuenta de que esa atadura es para toda la vida decidí dejarme llevar por la situación, hacer las cosas por inercia. Incluso dejé de ser yo: mis ritmos, mis cosas, mis pensamientos y mis tiempos habían cambiado....bueno no, el ritmo lo marcaba Nora, el tiempo...no tenía tiempo!!, ni cosas!!...no tenía ni un segundo para pensar, ni tampoco para sentir ni por Nacho ni mucho menos por Nora! Solo tenía tiempo para pensar: dónde me he metido!! Todo ello reflejado en mi cuerpo: mi físico había cambiado completamente, mi cara...mi cuerpo...ya no era yo, o al menos yo así lo percibía.
Luego, poco a poco me di cuenta de que el tiempo había pasado, que volvía a recuperar poco a poco mis cosas, mi tiempo...y un poco (muy muy poco) mi ritmo. Nora había crecido, y mi cuerpo y mi vida volvía poco a poco a su sitio. Sólo veía una pega, y era que entre todas las cosas que había ido recuperando, supongo que gracias a que Nora iba creciendo y a que yo me iba adaptando a mi maternidad, siempre tenía que incluir a Nora. Y para mi era una carga muy pesada, porque el hecho de tener que incluirla en mis espacios suponía que yo no podía ser del todo yo. De algún modo, Nora era un estorbo. De hecho, cuando Nora dormía los viernes con mis padres pensaba "ufffffff que ligereza".
Y con el tiempo, hubo un momento en el que esa ligereza empezó a convertirse en vacío. Y quien me lo iba a decir hacía unos meses!! Sin ella me siento vacía y mi vida es muy aburrida. No puedo dejar de pensar en ella, hablar de ella, planear que haremos el día siguiente...
Por todo ello, Nora siempre ha tenido una relación más estrecha con Nacho, ya que el proceso de adaptación de Nacho y Nora fue diferente al mío. Nacho siempre ha estado encantado de incluir a Nora en su espacio, o al menos no le ha costado tanto como a mi.
En este último año Nacho se ha pasado más tiempo en el hospital que en casa. Nora y yo hemos estado solas en casa muchos días, aunque mi madre ha venido muchas veces a hacernos compañía por las noches. Estar con Nora era lo único que me relajaba, porque en realidad Nora se ha convertido en el motor de todo lo que hago. Y, al contrario de lo que me pasó al comienzo de su vida, ahora me reconforta, me tranquiliza y me hace feliz que ella esté ahí, siempre conmigo. Mis espacios, mis ritmos, mis pensamientos, mis sentimientos...y mi vida no tendría sentido si ella no existiera.
Por eso creo que no puedo quejarme por nada. Porque lo peor que le puede pasar a una madre es que su hijx deje de formar parte de su vida, creo que si eso sucede ya no hay tiempos, ni ritmos, ni puedes sentir...ni vivir..
Nora, no te voy a engañar. La maternidad no estaba hecha para mi, y me ha costado mucho ser tu madre. Como creo que les pasa a la mayoría de las madres. No es fácil criar a un hijo, no es fácil ser madre y querer ser y hacer otras cosas a la vez, y además con la misma intensidad. Y quizás tú, si algún día eres madre comprenderás esta entrada. Pero a pesar de lo que me ha costado llegar hasta aquí, y teniendo en cuenta la situación en la que me encuentro, ha merecido la pena, porque nunca había sentido un amor completamente desinteresado y tan intenso por nadie. Ya tengo ganas de estar contigo y hacer cosas juntas.
Mientras tu estés bien, y conmigo da igual lo dura que sea mi vida, porque siempre tendré algo que me empuje hacia adelante. Y cuando me asaltan pensamientos desagradables ¿y si esto sale mal? ¿y si lo otro sale así? etc..etc.., yo no me quedo con la mente en blanco para relajarme, como propone la meditación. Yo pienso en ti, en que mi vida es algo más maravillosa solo por verte crecer.
Y ya lo he dicho, tengo muchas ganas de volar, pero ahora no quiero volar sola, quiero hacerlo con Nora.
Te quiero mucho... truchi...No me olvides, eh?
Mamá.
P.D: Ánimo y mucha fuerza para Vero, y su niño Diego, que sin tan siquiera 1 año ha tenido que someterse a un trasplante de médula, el mismo día que Nacho. Un abrazo enorme a los dos!